Flores, veladoras y la fotografía de Claudia Tacoronte Aguilera regresaron este sábado a la entrada principal del Palacio de Gobierno de Morelos, pero esta vez el memorial llevó consigo un reclamo más amplio: las estudiantes y colectivas feministas cuestionaron que, pese a las denuncias y protestas de los últimos años, la violencia no está siendo atendida y ahora alcanzó directamente a la comunidad universitaria.
La fotografía de Claudia quedó al centro de la ofrenda dedicada a víctimas. El memorial fue colocado por primera vez el 15 de septiembre y fue retirado posteriormente por personal del Gobierno de Morelos. Este sábado 19, estudiantes y colectivas lo volvieron a instalar.
Pero la jornada no se redujo a recordar a la estudiante española asesinada ocho días antes en Cuautla. Frente al Palacio de Gobierno, las y los universitarios hablaron de desapariciones, asesinatos, miedo y de las medidas que han incorporado a su vida cotidiana para intentar mantenerse a salvo.
“Estamos desesperados”, expresaron.
Explicaron que su reclamo no surgió únicamente a partir del asesinato de Claudia, sino de una violencia que, afirmaron, lleva años presente en Morelos y que también se refleja en los registros de personas desaparecidas.
Durante la rueda de prensa señalaron que, al 16 de mayo de 2026, había 2 mil 27 personas desaparecidas en el estado, de acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Añadieron que más de la mitad de las personas desaparecidas tienen entre 15 y 34 años.
“Esa es la realidad en la que vivimos quienes habitamos Morelos”, señalaron. Y agregaron: “Pretender que no pasa nada no hace que estemos en esas condiciones”.
Hablaron también de una cotidianidad marcada por precauciones: avisar cuando llegan a algún lugar, evitar determinados sitios y mantenerse alertas ante la posibilidad de que una situación cotidiana se convierta en una amenaza.
Claudia cambió el lugar del reclamo
El asesinato de la joven española colocó esa preocupación dentro de la comunidad universitaria.
Las estudiantes recordaron que durante años han intentado organizarse, denunciar y protestar frente a distintas expresiones de violencia. Sin embargo, afirmaron que algunas de esas acciones han sido desatendidas, minimizadas o reprimidas.
“Hasta que la tragedia atravesó directamente nuestro espacio”, señalaron.
En ese contexto mencionaron el caso de Kimberly Yoselin Ramos Beltrán, desaparecida el 20 de febrero de este año. Su caso, dijeron, mostró que la violencia también podía ocurrir dentro del espacio universitario y a plena luz del día.
Por ello exigieron mecanismos de respuesta inmediata y acompañamiento, además de respaldo institucional a las protestas estudiantiles.
“Estamos exigiendo derechos que deberían ser otorgados desde que nacemos”, afirmaron.
También plantearon una exigencia directa a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos: “Exigimos que la universidad respalde las protestas legítimas de sus estudiantes. No vamos a normalizar la violencia”.
Claudia Tacoronte Aguilera, de 21 años, llegó a Morelos el 17 de agosto para realizar un intercambio académico entre la Universidad de Granada y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Su estancia estaba prevista hasta diciembre.
La noche del sábado 12 de septiembre acudió a la XLII Fiesta Nacional de la Planta Medicinal, realizada en la Casa de la Cultura de Cuautla.
De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, la estudiante se encontraba con las personas con quienes acudió al evento cuando se dirigió al área de estacionamiento para fumar y atender una llamada telefónica. Un hombre se aproximó para quitarle el teléfono y, cuando ella intentó regresar hacia sus acompañantes, la atacó con un arma blanca. Murió en el estacionamiento.
La Fiscalía General del Estado investiga el caso bajo el protocolo de feminicidio y confirmó una orden de aprehensión contra Francisco Javier “N”, señalado como presunto responsable.






