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Órdenes de una entidad no terrenal, simbología nazi y psicopatía metódica, el perfil del atacante de la Pirámide de la Luna


Julio César Jasso Ramírez, identificado por las autoridades como el autor del ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán, era un hombre que, según las primeras investigaciones, habría construido durante años una narrativa personal marcada por la fascinación con masacres históricas, simbología extremista y un progresivo distanciamiento de la realidad.

De acuerdo con información obtenida por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) el agresor, de 27 años y originario del sureño estado de Oaxaca, era un individuo que actuó en solitario, con una conducta previamente planeada y con indicios de una severa alteración psicológica o psiquiátrica.

Para el fiscal general José Luis Cervantes Martínez, más que un móvil tradicional, el caso apunta a un trastorno mental.

“Yo no hablaría de un móvil, hablaría de una psicopatía, de un padecimiento, de una enfermedad”, declaró el funcionario, quien señaló que Jasso Ramírez parecía vivir en una “realidad propia”, desconectado del entorno.

Foto: Reuters

Según las primeras indagatorias, Jasso Ramírez estaba obsesionado con episodios de violencia masiva ocurridos fuera de México, particularmente en Estados Unidos. Entre sus pertenencias, las autoridades hallaron literatura, imágenes y manuscritos relacionados presuntamente con la masacre de Columbine, ocurrida el 20 de abril de 1999.

De acuerdo con medios locales, incluso fueron encontradas imágenes en las que aparecía haciendo el saludo nazi, así como montajes elaborados con inteligencia artificial donde se le veía junto a Eric Harris y Dylan Klebold, los autores de aquella masacre escolar.

Las autoridades sostienen que esta fascinación no era reciente. Algunas de las fotografías difundidas sugieren que desde la adolescencia, aproximadamente a los 17 años, ya mostraba afinidad con este tipo de simbologías y personajes.

La fiscalía investiga el caso bajo la hipótesis de un comportamiento “copycat”, es decir, la imitación de patrones de violencia inspirados en hechos previos.

Según el fiscal, la evidencia encontrada en pequeñas notas manuscritas, así como en sus objetos personales, apunta a que Jasso Ramírez buscó replicar acciones cometidas en otras latitudes y en otros momentos.

En esos fragmentos de papel, según la investigación, el propio atacante habría escrito que actuó solo y que obedecía órdenes de una supuesta entidad “que no es de esta tierra”, un elemento que, para la autoridad, refuerza la línea de una posible perturbación mental.

El perfil también muestra a una persona metódica.

La FGJEM aseguró que el ataque no fue espontáneo. De manera preliminar, se sabe que visitó en varias ocasiones la zona arqueológica, se hospedó en hoteles cercanos y realizó recorridos previos para estudiar el lugar y planear su agresión.

Además, invirtió alrededor de 50,000 pesos en la preparación del ataque, incluyendo la compra de una pistola revólver calibre .38 especial, municiones y accesorios como guantes, cuchillos, lentes y mochilas tácticas.

Foto: Reuters

Para la fiscalía, estos elementos revelan un proceso de preparación prolongado y una decisión tomada con antelación.

Jasso Ramírez murió en el lugar de los hechos tras lesionarse a sí mismo con el arma, luego de ser herido en una pierna durante la intervención de la Guardia Nacional.

El 20 de abril, Julio César Jasso realizó un tiroteo en la Pirámide de la Luna, ubicada en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, el primer evento violento de este tipo registrado desde su inauguración el 12 de octubre de 1987.
Tiroteo en Teotihuacán deja una canadiense muerta y multiples heridos | Resumen de noticias

En los hechos resultaron baleadas siete personas en un tiroteo que dejó 13 lesionados, todo ellos turistas extranjeros, y una fallecida de nacionalidad canadiense.



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