Ícono del sitio

“La memoria puede flaquear”: Sarkozy intenta desestimar el testimonio de su ex brazo derecho en caso Gadafi


EFE.- Atacado en su línea de defensa por el testimonio de su antiguo brazo derecho, el expresidente francés Nicolas Sarkozy se crispó este miércoles en el tribunal que juzga el financiamiento con dinero libio de la campaña que le condujo al Elíseo en 2007, y negó los reproches de haber intercedido en favor del régimen de Muamar Gadafi.

Sarkozy respondió a las acusaciones lanzadas por quien fuera su jefe de gabinete, Claude Guéant, a quien en los días previos había tratado de achacar la responsabilidad de los posibles contactos con el líder libio y su cuñado, Abdallah Senoussi.

Dichos contactos pretendían supuestamente blanquear a Senoussi, hombre fuerte del régimen de Gadafi y condenado en rebeldía a cadena perpetua en Francia por un atentado terrorista contra un avión que en 1989 costó la vida a 170 personas, 54 de ellas francesas.

El expresidente, condenado en primera instancia a cinco años de prisión, negó toda intervención en favor de Senoussi, con quien Guéant se reunió en 2005 en Libia.

“Ni quisimos ni pudimos hacerlo”, dijo Sarkozy, que señaló que, durante la campaña de 2007, una de sus promesas electorales fue la de no usar la amnistía presidencial a la que solían recurrir sus antecesores con motivo de la fiesta nacional del 14 de julio.

“Era una puerta que estaba cerrada. No veo cómo los libios podían pedirnos eso”, señaló el acusado, refutando así las alegaciones de Guéant, que en dos declaraciones juradas enviadas al tribunal sostiene que su antiguo jefe le pidió que estudiara el caso de Senoussi durante una cumbre con Gadafi en Trípoli en 2007.

Sarkozy trató de desacreditar a Guéant: “No creo que mienta, pero la memoria puede flaquear”, dijo sobre el que fuera su más próximo colaborador, quien a sus 81 años y por motivos de salud está ausente del juicio en apelación. En primera instancia recibió la mayor pena, seis años de cárcel.

El expresidente negó sus alegaciones, aseguró que nunca le informó de sus contactos con Senoussi y que no le ordenó ocuparse de la suerte judicial de éste, al tiempo que pudo reconocer alguna contradicción en sus testimonios previos, pero que no afectan al fondo del caso.

“Estas acusaciones son de locos”, llegó a decir el exmandatario, que alcanzó su momento álgido de crispación cuando le preguntaron sobre los fondos libios que circularon a través del mediador franco-libanés Ziad Takieddine, en los que reposa el grueso de la acusación.

Mientras que la Fiscalía considera que son la prueba de que se trató de financiar la campaña de Sarkozy, el expresidente sostiene que en realidad sirvieron para sostener el tren de vida de ese oscuro personaje, fallecido el año pasado poco antes del inicio del juicio en primera instancia.

Una argumentación que asentó en un registro de cuentas hallado en poder de la exmujer de Takieddine, que habría registrado todos los ingresos y gastos de su exmarido para su demanda de divorcio.

Pero Sarkozy dijo tener “un cabreo inmenso” al asegurar que el juez instructor les ocultó que la mitad de esos fondos, seis millones de euros, habían vuelto a la familia de Senoussi, “un escándalo dentro del escándalo”.

“Es una prueba que no deja dudas de que ni un céntimo libio llegó a mi campaña“, afirmó el expresidente, que consideró “horrible” que no se hubiera analizado esa prueba en primera instancia que, a su juicio, deja pocas dudas de su inocencia.

El resto de los abogados, además de la Fiscalía, le podrán interrogar la próxima semana sobre esta nueva prueba que la defensa considera definitiva.

Entre tanto, le siguieron interrogando sobre el cambio de actitud sobre Guéant, lo que llegó a desconcertar a Sarkozy. A un abogado de la acusación particular llegó a decirle: “¿No está usted tomando sustancias alucinógenas?”.

La acusación consideró que los correos de Guéant “ponen contra las cuerdas” a Sarkozy, el cual no quiso ser muy duro contra su antiguo colaborador “para impedir que agregue todavía más acusaciones”.

El abogado de la asociación de lucha contra la corrupción Sherpa Vincent Brengarth afirmó que las declaraciones de Guéant tiran por tierra la línea de defensa del expresidente: “Solo le queda echar las culpas a otros, pero no puede pretender que todos tengan culpa menos él”.

El expresidente volverá a testificar la semana próxima si aparecen nuevos elementos, en un proceso que está previsto que quede visto para sentencia a finales de mayo para que esta sea pronunciada en noviembre.