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EFE.- Los tribunales en China gestionaron 36 mil casos que involucraban a 40 mil personas por corrupción, sobornos y otros delitos relacionados con el ejercicio del cargo en 2025, lo que representa un aumento interanual del 22.4%.
Estas cifras figuran en el informe anual de trabajo del Tribunal Supremo presentado este lunes por su presidente, Zhang Jun, ante la Asamblea Nacional Popular (ANP), el máximo órgano legislativo del país, que celebra durante estos días su sesión anual en Pekín.
Entre los casos gestionados por los tribunales figuran 57 altos funcionarios, entre ellos Tang Renjian, exministro chino de Agricultura y Asuntos Rurales (2020-2024) y Luo Baoming, exvicepresidente del Comité de Asuntos de Chinos en el Extranjero de la ANP.
Tang Renjian fue condenado en septiembre pasado a una pena de muerte suspendida durante dos años por “aceptar enormes sobornos”, mientras que Luo Baoming fue condenado en diciembre a 15 años de prisión por el mismo crimen.
También se menciona a Bai Tianhui, exdirectivo del antiguo “banco malo” estatal Huarong, a quien China ejecutó el pasado diciembre tras haber sido condenado a muerte en mayo de 2024 por aceptar 156 millones de dólares en sobornos.
Al mismo tiempo, el medio menciona otras prácticas que fueron castigadas, como las relacionadas con beneficios prometidos a futuro, participaciones accionariales pactadas y el fenómeno de la “puerta giratoria” entre el gobierno y empresas.
En lo referente a sobornos, se resolvieron 2 mil 724 casos que involucraban a 3 mil 235 personas, un aumento interanual del 10.1%.
Además, se coordinaron esfuerzos internacionales para perseguir fugitivos, recuperar activos y combatir la corrupción transfronteriza, lo que permitió recuperar y confiscar 18 mil 140 millones de yuanes (2 mil 600 millones de dólares) en ganancias ilícitas.
Tras su llegada al poder en 2012, el presidente Xi Jinping inició una campaña anticorrupción que se ha saldado ya con decenas de altos cargos condenados por aceptar sobornos millonarios.
Esta ha sido presentada por el gobierno como un esfuerzo por mantener la disciplina interna, aunque algunos expertos advierten que también podría servir para neutralizar a rivales políticos.

