Al menos 100 personas del pueblo originario meshikan, de comunidades nayaritas, fueron desplazadas forzadamente por la inseguridad que se vive en la región y desde hace varias semanas se han refugiado en distintos sitios del municipio de Mezquital, Durango.
La cultura meshikan o mexicanera es una de las más reducidas en Nayarit y enfrenta un riesgo de desaparecer del estado; datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sobre el censo 2020, refieren que el pueblo meshikan contaba con 1,866 hablantes.
Mientras tanto, en conferencia de prensa, el gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, confirmó que el grupo llegó a la comunidad de La Guajolota, municipio de Mezquital, tras caminar durante tres días sin alimentos.
Señaló que las familias salieron de Nayarit de manera abrupta y en condiciones adversas, y las describió como parte de “los últimos” integrantes de esta comunidad.
Se trata de mujeres, niñas, niños, hombres y personas adultas mayores que abandonaron sus viviendas con lo indispensable y avanzaron a pie hasta cruzar a Durango.
A su llegada, dijo, fueron instalados en un albergue habilitado por el gobierno estatal, donde recibieron alimentos, atención médica y resguardo.
Según la declaración del gobernador, durante la revisión inicial se detectaron cuadros de deshidratación, falta de alimento y algunos casos de sarampión, por lo que permanecen bajo vigilancia médica.
Además, indicó que se desplegó un operativo con presencia de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y corporaciones estatales para reforzar la seguridad en la región.
Días antes de la declaración del mandatario duranguense, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), encabezado por Adelfo Regino Montes, informó que el desplazamiento está relacionado con un “clima de inseguridad” en la región serrana.
Confirmó que las familias provienen de comunidades ubicadas en la franja limítrofe entre Nayarit y Durango, como San Buenaventura y sus anexos.
Según el comunicado, el titular del instituto realizó recorridos y sostuvo asambleas con las personas desplazadas, donde se documentó la salida forzada y la petición de las personas para atender de manera urgente la situación.
En esos encuentros, autoridades comunitarias señalaron que no existen condiciones para el retorno y señalaron la necesidad de habilitar nuevas rutas de acceso por Durango, ante las dificultades de comunicación en sus comunidades de origen.
El instituto también informó que en la región se registra un brote de sarampión que ya provocó la muerte de dos menores en la comunidad de Los Amoles y mantenía a tres personas hospitalizadas.
Foto: INPI
Además, informó que el gobierno federal asumió la entrega de alimentos a través del INPI, mientras que el gobierno de Durango mantiene la operación del albergue y el acompañamiento en campo.
Según las autoridades, se planean brigadas de vacunación, servicios de salud, electrificación y comedores escolares para la atención de la niñez indígena.
El pueblo meshikan, también identificado como mexicanero, tiene presencia en municipios de Nayarit como Acaponeta y Rosamorada, además de comunidades en Durango, entre las que se desplazan.
Su vida comunitaria y cultural está ligada al territorio, lo que agrava el impacto del desplazamiento forzado, que se suma a otros a pueblos originarios, O’dam, Na’ayeri y Wixárika, en el municipio de Huajicori, donde la violencia armada ha sido documentada desde 2023, por disputas entre grupos de la delincuencia organizada.
Foto: INPI
En los sitios, además de los conflictos internos entre carteles, la disputa es por el control territorial y la extracción de recursos naturales como agua, madera y minerales.
Hasta el momento, las autoridades nayaritas no han dado información al respecto y tampoco existe una definición sobre el retorno de las familias a Nayarit.
Tampoco se ha confirmado el paradero de otras personas que habrían salido de la misma zona y se dispersaron durante el trayecto, pero se espera que las autoridades den más detalles sobre este problema.






